Más Pasta por favor

Ravioli ravioli, dame la formuoli

Más Pasta por favor

Harina de trigo, huevo y agua. No se necesita más para crear uno de los platillos más queridos del mundo; porque aunque se relaciones con Italia, la pasta ya es de todos.   

En Puebla, existen varios restaurantes cuya pasta va directo al corazón e incluso logra atravesar memorias. Pastas tan buenas que siempre nos invitan a exclamar: ¡más pasta por favor! Entre aquellos mil y un sitios para comer esta maravilla italiana, como siempre, nosotros tenemos nuestros favoritos. ¿Cuáles son? Aquí te los dejamos.

Acereto

Acereto es la casa de todos. Aquí se te recibe no como un comensal sino como un buen amigo y esta calidez, esta atención, se saborea en cada platillo. Si bien Acereto es conocido y amado por sus pizzas, sus pastas también son espectaculares y ejemplos sobran, desde la Pasta Verde, un fettuccine al pesto casero con jitomate cherry, un toque de aceite de trufa negro y parmesano, hasta la Pasta con Polpette, un fetuccine con albóndigas caseras bañadas en salsa marinada tradicional. Pastas que van directo al corazón.  


Spezzia

Spezzia supo transportar a la perfección todo el sabor y tradición de Italia a Puebla. Aquí el fuerte son las pastas y se nota. De la mente y mano de su dupla de chefs, Pierina García y Miguel Ángel Sanchez de Cima, han surgido delicias como sus Fagottini —que estamos seguros que no encontrarás unos igual a estos en la ciudad—, hechos con pasta de betabel, rellenos de queso de cabra y ricotta, mantequilla caramelizada, cebollín, semilla de amapola y pecorino romano.


Aliere

Inspirados por la cultura mediterránea, Aliere es un proyecto gastronómico que no escatima en detalles para consentir a sus comensales. Un espacio hipnótico, una cocina prácticamente artesanal e insumos escogidos con cuidado. Para comer o para cenar los fines de semana, te recomendamos visitar su sección de pastas, en donde encontrarás Ravioli de quesos rellenos de queso maduro en salsa de hongos; Lasagna de vegetales rostizados bañada en una salsa cremosa de hongos y la opción para alguien que quiere algo nuevo, los Tallarines caseros, bañados en una salsa sorpresa, creada por el chef con los insumos del día. 


Casa Miranda

Decir que Casa Miranda es un restaurante sería un poco reductivo. Este espacio tiene siempre las puertas abiertas para cualquier persona y casi cualquier plan: desde tirarse a ver una película hasta tener una junta de trabajo, Casa Miranda se adapta a ti. El espacio es lindo, pero lo que hace que este lugar sea un imprescindible es su carta, para nada pretenciosa y de porciones pensadas para compartir; tienen, por ejemplo, la Damianchi, una pasta corta con salsa casera a base de jitomates cherry, crema, pesto, ajo rostizado, queso brie, parmesano y albahaca. Una de esas pastas que te hacen sentir en casa (pero más rico).


Nur

Cocina de autor con ingredientes locales. Nur experimenta los insumos, con las recetas y con las preparaciones de una manera bastante peculiar. Un vistazo a su carta es suficiente para ver que el chef busca con cada uno de sus platillos evocar emociones, incluso recuerdos. Entre los platillos que salen de su cocina hay 3 pastas, pero si solo tuviéramos que escoger una, nos iríamos por su Brasa, fusilli en salsa de pimientos rostizados y ligeramente ahumada, con camarones a la plancha, peperoncino y parmesano. Cálida, vibrante y llena de fuego es como la describen en Nur.


Intro

Intro tiene un montón de elementos que lo hacen uno de los restaurantes más interesantes de la ciudad —por algo tiene más de 20 años vigente—, y en nuestra opinión uno de esos elementos es lo versátil y curiosa que puede ser su carta. Aquí exploran los recetarios de otros países y los adaptan al gusto poblano. Actualmente en su carta tienen su Pasta fresca agnolotti, 6 piezas con salsa tartufo, mantequilla quemada y jamón serrano crujiente.  


La Piccola Nostra

El secreto está en la pasta. La Piccola Nostra lleva años apapachando poblanos con sus pastas artesanales, tantos que ha logrado consagrarse como un referente obligatorio de la ciudad. La cocina de Don Gino es única y uno de los mejores platillos para disfrutarla son sus Cappellettis, al formaggio, alla caprese, de carne o de espinaca. Hay para todos los gustos y todos son una joya de la cocina italiana.  


Vaivén

Ante la duda, pasta. La carta de Vaivén, como el nombre del espacio lo indica, viene y va, cambia con las temporadas. Pero en medio de tanto cambio hay un platillo al que siempre podrás recurrir: su pasta Ragú de pato, un spaguetti con magret de pato. Tan certera como deliciosa. Ahora, si quieres algo diferente, entonces pide su Gnocchi con mozzarella y parmesano, una mezcla sencilla pero reconfortante.


Lyrata

Lyrata es un restaurante siempre cambiante. Aquí la única constante es el sabor. Envuelto en un espacio lleno de luz, rebosante de plantas, la chef Abigail Gonzales y su equipo crean maravillas con productos locales, mucho ingenio y harta sazón como sus pastas hechas a mano de manera artesanal: Tortellinis en salsa de tomates cherry, Raviolis con Salsa de Carne y Crema de parmesano, pastas bañadas con un pesto espectacular, a veces acompañadas con burratas y la lista sigue. Lyrata es siempre una sorpresa grata, la respuesta a cualquier ocasión. 


Zibela

Zibela es un santuario del brunch, lo sabemos, pero en su cocina se preparan mucho más cosas que huevos, hot cakes y otras delicias. A partir de las 13:00 h. aquí puedes hallar platillos para comer, charlas y disfrutar como su ¿Pasta? Siempre, un tagliatelle artesanal en salsa cremosa de quesos con mini albóndigas de res. Uno de esos platillos que no esperarías encontrar pero que valen totalmente la pena.


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