Casa Brujo. Aquí solo queda la buena vibra
Brujo Café Y Lentso
Aquí vivía un brujo. Y no es broma. Cuando quienes están detrás de este proyecto comenzaron a remodelar la casa, pasaron palo santo y decidieron quedarse únicamente con lo que valía la pena: la buena vibra. El espacio se transformó y de los múltiples cuartos originales hoy sobreviven solo dos. Si pasas por la 23 Sur, detrás de la UPAEP, te vas a encontrar con un sitio donde el verde rompe el concreto, un oasis que invita a entrar: Casa Brujo, donde conviven Lentso —una óptica joven que le habla tanto a curiosos como a deportistas o a quienes simplemente necesitan cuidar su vista— y Brujo Café, una cafetería relajada pensada como respiro para universitarios. “Nuestro objetivo es adecuarnos a los estudiantes”, nos contó Lucas Haagen, una de las personas que le dan vida a este proyecto, cuando nos sentamos a hablar sobre cómo este lugar terminó convirtiéndose en un escape de la rutina y en cómo estos proyectos hermanos persiguen desde distintas trincheras y pasiones lo mismo: apapachar a su comunidad.