Casa Brujo. Aquí solo queda la buena vibra

Brujo Café Y Lentso

Casa Brujo. Aquí solo queda la buena vibra

Aquí vivía un brujo. Y no es broma. Cuando quienes están detrás de este proyecto comenzaron a remodelar la casa, pasaron palo santo y decidieron quedarse únicamente con lo que valía la pena: la buena vibra. El espacio se transformó y de los múltiples cuartos originales hoy sobreviven solo dos. Si pasas por la 23 Sur, detrás de la UPAEP, te vas a encontrar con un sitio donde el verde rompe el concreto, un oasis que invita a entrar: Casa Brujo, donde conviven Lentso —una óptica joven que le habla tanto a curiosos como a deportistas o a quienes simplemente necesitan cuidar su vista— y Brujo Café, una cafetería relajada pensada como respiro para universitarios. “Nuestro objetivo es adecuarnos a los estudiantes”, nos contó Lucas Haagen, una de las personas que le dan vida a este proyecto, cuando nos sentamos a hablar sobre cómo este lugar terminó convirtiéndose en un escape de la rutina y en cómo estos proyectos hermanos persiguen desde distintas trincheras y pasiones lo mismo: apapachar a su comunidad.

Lentso: el arte de ver el mundo

Abrieron sus puertas hace menos de un año —en agosto, para ser exactos—, pero el génesis del proyecto se remonta a 2023, cuando arrancaron como tienda en línea. La casa estaba llena de cosas —y, dicen, también de embrujos—, y tras mucho tiempo de trabajo finalmente tomó forma. Lentso fue el primero en llegar.

La propuesta parte de una idea clara: la salud visual debe ser integral y no limitarse a un examen de la vista. Esta óptica busca salirse de lo convencional llenando sus paredes de arte, haciendo del espacio algo más comunitario con una mesa larga al centro y dando a la decoración un tinte que no residiera necesariamente en un espacio médico o comercial.

Sus marcas son tan eclécticas como ellos. En sus estantes conviven nombres como Hechter París; Red Bull, pensada para quienes viven en movimiento; las colaboraciones entre Red Bull y Spect con sistema WING —esas finas asas que mejoran el ajuste—; Davidoff, inspirada en la filosofía Zest for life; opciones con filtro blue light; Metraoptical, marca local que diseña en México y fabrica en Italia; entre muchas otras.

Hay opciones para todos los estilos de vida. Hagas lo que hagas, si necesitas ver mejor o proteger tus ojos, éste es el lugar. Además de su amplia selección, ofrecen exámenes de la vista, visitas a empresas y programas de seguimiento. Todo bajo una misma idea: ver mejor es también vivir mejor. Porque, al final, los ojos son nuestra forma de interpretar el mundo… y los lentes, de alguna manera, también de mostrarnos en él.

Brujo Café: el arte de disfrutar el mundo

Si los ojos son la manera de ver el mundo, el paladar es la forma de disfrutarlo. Ahí entra el segundo proyecto de la casa: Brujo Café. Un espacio donde convergen café, música y, sobre todo, ocio bien entendido. Su cercanía con la UPAEP no es casual: aquí se diseñó un entorno cómodo para estudiantes, pero también para quienes trabajan fuera de oficina.

En Brujo cuidan a su comunidad en todos los sentidos. Desde el café que sirve de base para sus bebidas hasta la gente que se sienta a disfrutarlo. La consigna es clara: mantenerse “lo más local posible”, como dice Lucas. Por eso, el café rota constantemente, siempre proveniente de productores locales, para que cada visita tenga un sabor distinto.

Las bebidas de temporada son otra de sus formas de mantenerse en movimiento: el Tiramisú Latte —uno de nuestros favoritos—, el chocolate caliente con malvaviscos flameados en invierno, y ahora, para primavera, el Coco Matcha con foam de matcha y agua de coco: una bebida que se siente como brisa. A esto se suman los clásicos lattes, espressos, capuchinos, americanos, matchas y chais.

En la parte de los alimentos, hay opciones como el Grilled Cheese —un básico bien ejecutado— o el Verde Brujo. Y en los postres, dos joyas de su carta que debemos mencionar: el tiramisú, ligero y cremoso, con un sabor profundo a café; y el cheesecake, perfectamente balanceado, de esos que no empalagan y siempre invitan a otra rebanada.

Pero Brujo no se queda solo en lo que se come o se bebe. La música es parte fundamental de la experiencia. Cada mes —a veces incluso con mayor frecuencia— curan playlists para que la atmósfera del espacio esté completa. Porque aquí entienden que el ambiente también se construye desde lo que se escucha.

A eso se suman actividades como jueves de ajedrez, clubes de lectura, talleres y promociones que mantienen vivo el espacio. Todo sostenido por un equipo cercano, atento, que cuida tanto la taza de café como los lentes que te llevas.​​

Esta casa fue de un brujo, pero ahora es de todos. Con menos de un año, Casa Brujo se ha convertido en refugio para despistados y ocupados por igual. Un lugar que ya encontró a su comunidad —y que su comunidad supo hacer suyo. Lo que sigue es ver qué otros trucos guardan bajo la manga. 

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