¿Qué es lo que nos hace sentir en casa? Un montón de restaurantes hacen la misma promesa: que su cocina es casera, que cada bocado se va a sentir como un abrazo. Lo cierto es que esto no siempre se cumple. Llegar a la calidez que nos aguarda en el hogar es complicado, implica muchas cosas: unos brazos bien abiertos, un espacio íntimo y una sazón específica, lograda sólo por aquellas personas enamoradas de la cocina.
Si bien es complicado, no es imposible y Acereto es la prueba clara de que esto es posible. Una cocina napolitana que cumple con todo lo necesario para hacernos sentir en casa, no en la propia sino en la de un buen amigo. Porque aquí Balam y Moni, las personas detrás de este proyecto, han logrado algo fantástico: hacerle sentir a cada persona, no como un comensal sino como un invitados.
Este logro no es fortuito, Acereto se hizo como las buenas pizzas, con tiempo e intención, y es que antes de que Mónica y Balam decidieran prender el horno, pasaron varias cosas. Para empezar, Moni es originaria de Taxco y Balam, de Tijuana, pero fue en Ciudad de México en donde se cruzaron sus caminos y decidieron dejarlos entrelazados.
Moni estudió administración de empresas turísticas, durante muchos años trabajó en servicio al cliente, en eventos sociales y en ventas. Es innegable su vocación de conectar con personas. Y aquí empieza lo curioso ¿Cómo llegó Balam a la cocina? Por pasión pura. “De carrera yo soy comunicólogo, pero desde chico me gustó la gastronomía, de niño empecé a hacer mis pininos en casa con recetas de tías”. Aunque su profesión sea una, el tiempo le hizo ver a Balam su verdadera vocación, la gastronomía. Tomó certificaciones, principalmente de comida italiana y terminó en el lugar que siempre quiso: al lado del fogón.
“Mi abuelo era italiano, entonces no sé si por ahí tengo el gusto por la gastronomía. Aunque me gustan todas las cocinas, la cocina mexicana y la francesa son deliciosas, siempre la italiana me ha gustado más”.
Ya juntos surgió el deseo de tener un proyecto propio, de “dejar nuestra huellita en el mundo, aportar algo”, como bien dice Moni. Ese sueño se cristalizó en la idea de poner un, la cuestión era dónde. La Ciudad de México es enorme, caótica y de vez en cuando monstruosa. Esta pareja quería que su huella en el mundo habitara en un lugar tranquilo. Querétaro ya tenía mucho tráfico, Mérida tenía temperaturas poco deseables. Cholula en cambio era pequeño, cerca de varios puntos importantes y encima turístico: justo lo que necesitaban. Así que tomaron sus maletas, llegaron a San Pedro Cholula y abrieron una barra con solo 4 asientos que daban directo a la cocina y un horno en donde se cocían pizzas napolitanas.
El corazón está en la barra
“Decidimos empezar con algo muy chiquito, con la barra. Cuatro lugares que vean qué es lo que está pasando aquí atrás […] que sea un lugar en el que las personas lleguen y se sientan en casa, que a pesar de que es una barra que puede parecer incómoda, se puedan quedar horas platicando” nos dicen Moni y Balam sobre la primera casa de Acereto.
Un 11 de diciembre de 2024 esta pizzería abrió sus puertas y se cumplió el deseo que tenía este par, la gente empezó a usar la barra para celebrar desde cumpleaños hasta mudanzas; comenzaron a ser amigos de sus comensales; incluso se volvió tan reconfortante que la gente iba a pasar sus penas con pizza.
Si bien la calidez de Moni, Balam y eventualmente Pepperoni —su perrito—, ayudaron bastante, la clave de todo fue la comida. “Empatamos muy bien, pienso yo, porque pues justo Balam es muy bueno en lo que hace. De verdad ama cocinar y a mí me sorprende mucho”, cuenta Moni.
Por su lado, Balam tiene un hambre nata por aprender, por cocinar mejor y saber más sobre el recetario Italiano. La pizza que aquí hornean es el claro ejemplo. Optaron por la variante napolitana, cuya preparación es caprichosa. La base de este tipo de pizza es la masa, la salsa de tomate y la mozzarella. Sobre el primer elemento, es hecha con una harina llamada Caputo —ideal para este tipo de pizza—, que una vez convertida en masa debe dejarse reposar un mínimo de 24 horas. El chef nos comenta que este largo proceso ayuda a que sea más ligera y la pizza no provoque pesadez. Para la salsa utilizan tomate San Marzano que le da un toque espectacular. Y claro, la mozzarella fresca, que en este caso es nacional.
La base es deliciosa y nada como una Margherita para comprobarlo. La de aquí tiene tomate italiano, mozzarella fresca, albahaca y pesto casero. Pero si te quieres aventurar a probar algo menos tradicional entonces te recomendamos echarle una mordida a la Serrano Squisito, una pizza con tomate, mozzarella, jamón serrano, hojas verdes, jitomate deshidratado, balsámico y parmesano.
En Acereto hay para todos los gustos: sin carne como la Capri Pizzetta con salsa blanca, mozzarella, cebolla caramelizada, jitomate cherry, queso de cabra y hojas verdes; llenas de carne como la Carnívora con tomate, mozzarella, pepperoni, salami, chorizo, aceitunas, cebolla y jitomate deshidratado; con mucho queso como la Quattro Formaggi con mozzarella, gouda, gorgonzola y manchego con albahaca o hasta sencillas como la Pepperoni Passione con tomate, mozzarella y pepperoni ahumado.
Por si fuera poco, Balam no es celoso con sus recetas. Cada tanto ofrece talleres de preparación de pizzas tanto abiertos al público como privados para grupos de amigos, familiares o curiosos.
A Acereto se le empezó a conocer gracias a sus pizzas, pero con el tiempo el menú fue ampliándose. Las filas esperando sentarse en uno de aquellos bancos también fueron incrementando y así como el menú, Acereto tuvo que crecer.
Mi casa es tu casa
Después de un año, Acereto decidió moverse a un lugar más grande. Las cosas se dieron de forma fácil. Uno de esos amigos que hicieron en la barra les ofreció el local en el que ahora cocinan.
Lo pensaron un par de meses y en otoño de 2025 tomaron la decisión, llegando así al número 117 de la Avenida 6 Poniente, en San Pedro Cholula. Agregaron mesas, plantas, pintaron de verde y dejaron la barra al centro, la única separación entre el comensal y la cocina. “De hecho pasa algo: cuando llegan los clientes amigos que nos iban a buscar allá, llegan a la barra.”
La sazón era la misma, solo que ahora había más asientos. Junto con sus pizzas, también llegaban a la mesa platillos como el Antipasto al pesto, unos cubos de gouda marinados en aceite de oliva y hierbas, con pimientos, aceitunas rellenas de queso azul y pesto casero. Perfectas para el centro y abrir el apetito. Ensaladas como la Caprese, una joya de la casa, con mozzarella fresca, jitomate jugoso y pesto casero.
Las pastas igual brillan. Su Pasta con Polpete, un fetuccini con albóndigas caseras bañadas en salsa marinara tradicional, es simplemente reconfortante. O su Pasta Fettuccine al Formaggio, con salsa de gorgonzola y parmesano, hongos porcini, nuez y arándanos. Y para cerrar con broche de oro, su Tiramisú, el típico postre italiano con mascarpone cremoso y un toque de café.
Podríamos seguir mencionando cada uno de los platillos que tienen en su carta, incluso de sus bebidas, de los vinos y las cervezas italianos que tienen, pero honestamente creemos que lo mejor es que los visiten y que con su propio paladar disfruten todo esto que Balam y Moni han hecho.
En Acereto no te vas a sentir como en tu casa; mejor aún, te vas a sentir en la casa de unos buenos amigos. Entras, saludas a Pepperoni, te sientas en la barra para ver como Balam y su equipo hacen magia mientras Moni te hace la plática. Y hasta que te dan la carta, te acuerdas que estás en un restaurante.