Spezzia es un pasta bar (ten muy presente este término) en el que una diversidad de estilos de pasta, la mayoría poco comunes (calma, sí tienen spaghetti o tortelini, pero hay mucho, mucho más que eso) son preparados con combinaciones de salsas e ingredientes no sólo fascinantes, sino exquisitos y creativos (¿Bolognesa? Sí, pero hagámosla blanca).
Todos los platillos son creaciones de los chefs Miguel Ángel Sánchez de Cima y Pierina García, quienes tras más de una década trabajando en Los Ángeles, California en algunos de sus restaurantes más reconocidos (como Bestia) o apadrinados por leyendas de la gastronomía italiana como Gino Angelini, vuelven a su ciudad para crear uno de los espacios más originales que hemos visto en un buen tiempo.
Evidentemente las pastas, el corazón de este concepto. De éstas recomendaríamos todas, pero una buena introducción a Spezzia es sin duda el caramelle (un tipo de pasta que tiene, precisamente, la forma de un caramelo) relleno de guanciale (una parte del cerdo aún más rica que la panceta), higo, cebolla caramelizada, bañados en una fonduta de Gorgonzola y cebollín. El agnoloti (primo del ravioli) con burro fuso, camarón, Mascarpone, servido sobre un espejo de chícharo y con polvo de hoja santa es sin duda otra gran muestra de creatividad y la forma de hacer algo único que caracteriza a Spezzia.
En oca creemos firmemente que una buena comida italiana debe ser abundante, por eso aconsejamos que empieces con la debida entrada (la Burrata de aquí es preparada con un toque relajado y muy auténtico), acompañes con una insalata (la Pierina lleva el nombre de la chef por una buena razón) y concluyas con los postres, en particular el Amore o el Rossy’s Cake. Si tienes la oportunidad, pregunta por la historia detrás de estos dos últimos. Y es que si hay algo mejor que un platillo sea delicioso, es que tenga una gran historia detrás.
Una gran opción, una nueva opción. Justo lo que necesitábamos.