Paula Bake: la ciencia y la pasión del pan

Paula Bake: la ciencia y la pasión del pan

La panadería es precisión, pero sin duda alguna, también es muchísima pasión. En un pequeño rincón en La Noria, una calle tranquila, arbolada y en la que el ajetreo del día a día se pierde, el aroma de la mantequilla y los fermentos anuncian que algo se hornea con paciencia. No es sólo pan: es una historia. Una que se formó entre harina, agua y sal. Ésta es la historia de Paula González, quien guía el proyecto Paula Bake: una panadería en la que es posible encontrar creaciones únicas, con mucha personalidad, pero sobre todo, con mucha alma. 

Para Paula, mercadóloga de profesión, el pan llegó primero como pasatiempo, luego como ritual familiar y, finalmente, como proyecto de vida. La cocina siempre estuvo presente —herencia de madre y abuelas—, pero el pan tenía algo distinto, un magnetismo silencioso. “Siempre me ha gustado mucho la cocina. Pero el pan siempre ha sido algo especial”.

El punto de inflexión llegó con la pandemia. Mientras el mundo se detenía, Paula encontró un ritmo distinto. “Fue un momento crucial, una plataforma para que mi hobby se convirtiera en un negocio”. Empezó a hornear para su gente cercana, vecinos y amigos, más por el gusto que por una intención comercial. El pan de masa madre —ese fermento vivo que requiere disciplina casi maternal— se convirtió en su carta de presentación. La recomendación boca a boca hizo lo demás.

La masa madre es sin duda la otra protagonista de esta historia. “Cuidar una masa madre es cuidar a un hijo”, dice sin exagerar. “Alimentarla, observarla, entender sus tiempos y temperamentos implica paciencia y manejo de la frustración. El pan, explica, es una ciencia exacta y al mismo tiempo un acto de fe. Hay hornadas que fallan, masas que no responden, fermentaciones caprichosas. Pero también hay magia: ver cómo tres ingredientes primarios se transforman en un alimento ancestral que convoca a la mesa. “El pan es unión”, resume.

El crecimiento fue orgánico. Un horno casero que ya no sellaba la puerta, madrugadas interminables y bazares donde el entusiasmo superaba al cansancio. El impulso definitivo llegó de la mano de su esposo: profesionalizar el proyecto, invertir en un horno profesional, desmontar la terraza y convertirla en taller. De pronto, la casa se volvió laboratorio y la afición, oficio. Cursos, técnicas, experimentación y un objetivo claro: aprender para luego adaptar, para encontrar un sello propio. Porque si hay algo que caracteriza a Paula, es su determinación.

Ese sello hoy se reconoce en la elección de ingredientes y en la creatividad de las combinaciones, pero también, en las creaciones tan únicas que Paula desarrolla con mantequillas de alta calidad, harinas orgánicas, laminados perfectos y especias que uno no esperaría encontrar en un pan. No se trata sólo de seguir recetas, sino de interpretar. Sus panes —desde el croissant de almendra hasta los roles de temporada con frutas locales o especias— responden a una inquietud constante por sorprender sin traicionar la esencia.

Un negocio familiar, un espacio comunal

Pero más allá de la técnica, su panadería es un espacio de encuentro. La transición del horno casero al local físico implicó un cambio de vida radical. “Mi vida cambió drásticamente, para bien”, afirma. Dejó la flexibilidad del pedido ocasional para abrazar la disciplina diaria de un punto de venta. Sus hijos se integraron al proyecto, su esposo continúa como soporte y un equipo de colaboradoras aporta ideas, haciendo del trabajo en conjunto una labor, no sólo de amor, sino de auténtica creatividad. El resultado es un negocio familiar que funciona también como comunidad.

Paula no se asume únicamente como panadera. Es anfitriona, oyente, rostro visible de un lugar donde el cliente regresa porque se siente reconocido. “Mi pasión es estar aquí y saludar a mis clientes”, confiesa. En tiempos de interacciones digitales y en los que la gente pareciera ya no tener tiempo, su presencia detrás del mostrador genera una cercanía poco frecuente y muy necesaria: un saludo por nombre, una conversación breve, la certeza de que quien hornea también recibe.

El pan, entonces, deja de ser sólo alimento. Es experiencia, memoria y vínculo. Cada hogaza fermentada lentamente, cada croissant laminado con cuidado, es también un recordatorio de que las vocaciones pueden aparecer en etapas inesperadas de la vida. Paula encontró en la masa madre una segunda oportunidad, una reinvención que no niega su pasado, sino que lo integra. Como el mejor pan, su historia requiere tiempo, calor y confianza. Y, sobre todo, esa mezcla invisible de disciplina y pasión que convierte lo cotidiano en oficio y el oficio en propósito.

Nuestras recomendaciones

Si es tu primera vez en Paula Bake, recomendamos te animes por los clásicos: el croissant o el chocolatín, hechos con las técnicas más clásicas, pero elevados por el toque de Paula y su equipo. Ahora, que si se trata de llevar a casa, su hogaza de pan de masa madre es un básico que elevará cualquier preparación casera.

Pero como mencionamos, Paula Bake es también un espacio comunal. Con un par de mesas para pasar el rato, puedes disfrutar no sólo de sus panes, sino de platillos para el desayuno o el almuerzo. La joya de la corona de sus alimentos es sin duda el Waffle Pera Camembert, un croissant waffleado relleno de mermelada de pera casera, con queso camembert, miel de maple y yogurt griego con frutos rojos. Un plato que sin duda no tiene igual.

Ahora bien, que si tu ánimo va por algo más ligero, las tostas de aguacate o de salmón son perfectas. En este caso no hay que confundir la ligereza con el sabor, porque en el caso de ambas, las texturas y sabores abundan.

Y no todo tiene que ser necesariamente pan, su Berry Griego, un bowl con yogurt griego, frutos rojos, granola Super Foods hecha en casa y un toque de miel de dátil se mantiene en la línea de lo ligero y el sabor abundante.

Todo esto acompañado de un buen café, un excelente chai, una leche dorada o un taro, así como la sonrisa del personal, harán sentirte parte de la pequeña familia que a lo largo de este tiempo se ha conformado aquí.

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