La música es vital para mi existencia
La calle como escenario
En el Centro Histórico de Puebla es posible encontrarse con el ruido y el sonido. Ambos en puntos tan extremos como fascinantes. En este último lado del espectro están aquellos músicos que no requieren de las puertas cerradas para darse a conocer; incluso, hay quienes huyen de ellas. Un variado grupo de músicos habitan y toman las calles de Puebla como su escenario.
Caminando por este rumbo, en Reforma para ser más específicos, es posible encontrar a una estrella de la televisión y el saxofón: David Casares, quien por varios años participó con su instrumento en algunos programas que se grababan en los Estudios Churubusco. El jazz es lo suyo, y se nota desde su vestimenta, hasta cada nota que toca.
Niño, Mani, Jano, Rubi, Sexy Brunette, Lady Brunette, Nórdica, Paquín, Blackberry, Juan Trombón, Rey Perro y Maestro son el Colectivo Klezmorino. Nombrado así por la sencilla razón de que “tocamos música klezmer”. Este género originado en Europa Oriental y que se sirve del cancionero judío religioso y secular reunió a los primeros miembros de la agrupación. “Los conocí en el Conservatorio del Estado de Puebla, pero la mayoría desertamos de la carrera. Fue con ellos con los que empecé a tocar en la calle, donde se nos fue uniendo el resto ”, cuenta Maestro.
La mayoría del público de Colectivo Klezmorino es gente que vive en el Centro y en la ciudad de Puebla. Y es precisamente el público una de las razones por las cuales prefieren tocar en la calle.
Leinad Romero es otro viejo lobo de mar, o mejor dicho, de asfalto. Desde hace veintidós años, ha hecho disfrutar a quienes pasen por donde esté tocando. Actualmente lo hace en el Pasaje del Ayuntamiento, donde ha conocido a mucha gente local y extranjera, quienes incluso lo han invitado a tocar con ellos.
La calle, dice, le suele brindar imágenes gratas, como cuando tocando en el Pasaje la gente se asoma por los balcones para escucharlo. También le agrada cuando uno que otro corazón roto se sienta a contarle su historia y le pide “canciones que le lleguen”.
En este mismo pasaje hay otra voz familiar: Jules, quien todos los días se acompaña de una grabadora para cantar los éxitos de rock que, como buen melómano, le llegan a lo más profundo del alma (si quieres conocer más de Jules, te recomendamos leer la entrevista que le hicimos en Backstage).